de la doctrina del ethos

25 Noviembre, 2006

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“Apolo tañendo la lira” / Fresco de la Villa de Livia / Colina Palatina / Roma

Los escritores griegos creyeron que la música poseía cualidades morales y que ésta podía afectar al carácter y al comportamiento. Esta idea cuadraba con la concepción pitagórica de la música como un sistema de altura de sonido y ritmo, regido por las mismas leyes matemáticas que obran en todo el mundo visible e invisible. El alma humana se veía como una combinación que se armonizaba mediante relaciones numéricas. Se creía que la música no sólo reflejaba este sistema ordenado, sino que también penetraba en el alma y, en efecto, en el mundo inanimado. De ahí que se atribuyesen milagros a los músicos legendarios de la mitología. Mediante la doctrina de la imitación, Aristóteles explicó la forma en que la música podía actuar sobre la conducta. Afirmaba que ésta imita (esto es, representa) las pasiones o estados del alma; la dulzura, la ira, el valor, la templanza y sus opuestos; en consecuencia, cuando cuando alguien escucha una música que imita a cierta pasión, resulta imbuido por esa misma pasión; además, si durante mucho tiempo escucha habitualmente la clase de música que despierta pasiones innobles, todo su carácter se estructurará según una forma innoble. En suma, si alguien escucha la clase censurable de música, se convertirá en la clase censurable de persona; pero, a la inversa, si escucha la clase idónea de música, tenderá a convertirse en la clase idónea de persona.”

Donald J. Grot & Claude V. Palisca; “Historia de la música occidental” citando a Platón {“La República” 3.401 d-e}

One Response to “de la doctrina del ethos”

  1. xolete Says:

    A ver si, tras casi 600 visitas, a alguien se le ocurre comentar algo -aunque solo sea dar las gracias por los deberes hechos- ;-)


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