una góndola y una guinness

16 noviembre, 2006

Las dos son negras, brillantes, estimulantes y únicas. Ambas pueden ser consideradas como claros iconos de dos culturas, a primera vista, opuestas; el brillo barroco de la “Serenissima” República de mercaderes mediterráneos y la energía de la isla de las brumas y los muy católicos bárbaros celtas. Dos orígenes insulares, aislados en sus grandezas y miserias pero que comparten su amor por la música, sea ésta entendida como un refinado divertimento para los adinerados comerciantes o una válvula de escape política, social y religiosa ante los férreos mandatos del destino (y los británicos). Y, a partir de aquí, que lo que separaba el “dieciocho” lo una el “veintiuno”.

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Se nos cuenta en el libreto que la génesis de este experimento musical nace de la difusión que tuvo en la Irlanda de principios del XVIII la música de Antonio Vivaldi a manos del gran músico irlandés Turlough O’Carolan. Como historia, resulta deliciosa; poder abrir una ventana en el tiempo y ver viajar la obra del Prete Rosso desde el soleado Adriático hasta la lluviosa Eire, se me antoja tan sugerente como literario. Obviamente, no soy quien para ponerlo en duda, aunque conociendo a los personajes -a uno de ellos en particular- que se encuentran tras el experimento se me esboza, de una forma absolutamente involuntaria, una ligera sonrisa.

Qué le vamos a hacer, Hughes de Courson es un viejo conocido. En su momento llegamos a comentar uno de sus trabajos, bajo mi punto de vista quizá el más acertado -“Bach to África”-, en el que fusionaba al genio de Eisenach con música proveniente del continente africano. En otro de sus trabajo -“Mozart in Egypt”- mezclaba partes de la obra del divino Amadeus con música egipcia (y este, para mi fallido, experimento debió de gustarle tanto que no hace mucho ha publicado una segunda parte). En definitiva, estamos ante un astuto y sabio mezclador que no necesita de anécdotas más o menos históricas para lanzarse a sus experimentos de coctelera mágica. El segundo de los responsables de este invento es nada menos que Youenn le Berre, uno de los fundadores del mítico grupo de folk bretón (celta) Gwendal. Y, ahora que ya tenemos a los responsables, veamos qué es lo que nos proponen.

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“O’Stravaganza”, subtitulado “fantasía sobre Vivaldi y la música celta irlandesa” es un trabajo, pese a lo que pueda desprenderse de lo comentado, muy interesante. Quizá las anécdotas no hagan justicia a lo que de verdad se extrae de la obra; en el siglo XVIII la música se asienta definitivamente, tanto en su faceta culta -barroco final- como su aspecto más popular (aunque el debate sobre si el barroco era música popular o no, no se cerrará, posiblemente, nunca). Lo que está claro y se extrae perfectamente de la escucha de este trabajo es la gran cantidad de similitudes de base que ambas músicas poseen. A lo largo de toda la obra los ritmos, los sonidos y las melodías saltan con una pasmosa facilidad de lo que cualquiera puede reconocer como “barroco clásico” -estamos hablando de Vivaldi- a lo más folk, celta o world music. Realmente resulta asombroso; en unas piezas se substituyen los instrumentos irlandeses por los barrocos; en otras, se usan instrumentos barrocos para acompañar melodías irlandesas. Ambas modalidades dialogan y se compenetran. Se revalorizan instrumentos autóctonos -como el tin whistle- haciéndoles interpretar las partes de flauta barroca, y, en definitiva, se fusiona extrayendo de dos viejos conocidos un nuevo (y, al mismo tiempo, viejo) sonido. Francamente interesante.

Para acabar es necesario citar a algunos de los interpretes de la obra, entre los que destacan la agrupación barroca “Le Orfanelle della Pieta” (un claro homenaje a Vivaldi), el ya citado Youenn le Berre o la sugerente voz de Suzan Hamilton. En resumen; un interesante, brillante en algunas ocasiones, trabajo ideal para comprobar que lo que parece y algunos se empeñan en hacer distinto, muchas veces no lo es tanto. Ni en el tiempo, ni en el espacio.

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3 Responses to “una góndola y una guinness”

  1. MACnolo Says:

    Hola xolete 🙂

    He podido escuchar este trabajo con calam y he de decir que realmente sorprende la facilidad que tienen los intérpretes para mezclar estilos e instrumentos tan dispares.
    Sin duda, toda una bella obra de arte que pasa a mi colección.

    Gracias por darla a conocer 😉

  2. MACnolo Says:

    Perdón, donde puse “calam” quise decir calma.

  3. XoL Says:

    Gracias por tus comentarios y por tu apreciación, MacNolo. Seguiremos intentando sintonizar 😉
    Saludetes para el dosmilsete!


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