del éter y el fuego

11 abril, 2007

Mi propuesta musical para esta semana va a ser una especie de juego sobre similitudes y diferencias en torno a un instrumento, el piano y sus variantes tanto compositivas como interpretativas. No pretendo ir más allá del descubrimiento, el disfrute y la admiración que producen todos y cada uno de los cortes contenidos en los dos trabajos que me voy a permitir recomendaros. Obviamente hay más, muchísimo más, tanto en la historia del instrumento como en la de sus compositores o intérpretes pero dejemos que, por hoy al menos, la música nos guíe, nos abra nuevas rutas o desbroce algunas olvidadas.

La primera de estas rutas -la personalmente más olvidada- nos lleva por el camino de la ensoñación melódica, la ligereza rítmica y, quizás, de la mística musical de los estados del alma. El aire, el éter y todo lo no coprpóreo. “Divenire” es un excelente trabajo recopilatorio del compositor e intérprete italiano Ludovico Einaudi. Es, también, una obra hallada bajo el ya obsoleto cartel de “New age”, es decir, en el cajón de sastre donde se amontona todo aquello que no es fácilmente catalogable ni muchas veces vendible.

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Poco importa cuando se tiene la oportunidad de disfrutar de un minimalismo sugerente como las gotas de lluvia en un cristal -“Monday”-, de recuerdos del tiempo a ritmo de metrónomo -“Andare”-, de ensoñaciones románticas perfumadas de nocturno -“Oltremare”-, de homenajes a grandes bandas sonoras -“Uno” o “L’origine Nascosta”-, de orquesta de cuerdas desatadas en un climax “à la vénétienne” -“Primavera”- o, también, de leves loops electrónicos que más parecen el eco del alma del artista sobre su propia obra que una base rítmica -“Ascolta”-. Estos son y así son algunos de los preciosos -y preciosistas- paisajes que podemos disfrutar desde lo más íntimo y sonoro de este trabajo. Una belleza tan arrebatadora como etérea. ¿Podrían sonar así los futuros clásicos del siglo XX ó XXI? Por qué no.

Y hablando de clásicos llegamos a la segunda parte de este comentario con el álbum “Credo” de la pianista francesa Hélène Grimaud (Marsella, 1969), otro trabajo recopilatorio pero esta vez de muy distinto calibre. Partiendo de obras de Beethoven (1770-1827), John Corigliano (1938) o Arvo Pärt (1935) la intérprete -y naturalista, experta y criadora de lobos- nos presenta una brillante parte de su fogoso espíritu a través de este simple pero concreto cuarteto de composiciones. Según sus propias palabras, “una parte de mi credo personal”. Y como tal, y a la la vista de los autores y piezas seleccionadas, resulta una declaración de intenciones tan heterogénea como afortunada.

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Como de afortunados podríamos calificar también al resultado de intercalar a Beethoven entre los dos compositores de nuestro siglo o crear un crescendo partiendo del piano solo -“Fantasia on an Ostinato for solo piano” en cuyas notas finales es fácil identificar el inicio del allegreto de la 7º sinfonía- y finalizando con coros y orquesta en el sublime e inclasificable “Credo” de Arvo Pärt que titula el trabajo. Curiosamente es éste el mismo recorrido que se produce en una de las piezas centrales -Fantasia in C minor- que podría ser un brillante resumen de todo el trabajo; mitad sonata, mitad sinfonía. Y, sobre todo, mucha pasión. Pasión reflexiva y contenida en los pasajes más lentos -Adagios de la sonata “la tempestad” o de la Fantasía coral- y desbordante, casi abrasadora, en los rápidos -el Allegretto de la sonata o el movimiento final de la Fantasía-. Y sobre todo ello, o más bien culminándolo, el Credo; una pieza que, como tantas otras, requiere de una escucha repetida y atenta y que nos propone una profesión de fe, por una vez, antes vital y pasional que trágica y sombría.

Hablábamos al inicio de similitudes y diferencias y obviamente las hay. Un compositor y una intérprete, piezas en solitario o acompañados, orquestas y electrónica, siglo XIX frente al XXI, etc. En cualquier caso y una vez más, el resumen es el mismo: nada mejor que poder disfrutar de ambas -y de todas las demás- sin ningún tipo de prejuicios ni predisposiciones. O en palabras de Hélène Grimaud: “L’obéissance aveugle à n’importe quelle idéologie, nation ou religion est mauvaise et destructrice” (La obediencia ciega a cualquier ideología, nación o religión es mala y destructiva). Que ustedes las disfruten.

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Para quienes estén interesados, Ludovico Einaudi actúa los próximos días 5 de mayo en Lorca, 6 en Alicante, 7 en Pamplona, 10 en Madrid, 11 en Tolosa y 12 en Benicassim

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7 Responses to “del éter y el fuego”

  1. MACnolo Says:

    Sin haber escuchado muy a fondo los discos, he de sincerarme y decir que el de Hélène Grimaud no me ha llenado. Quizá sea que yo de clásica, más bien lo justo (es que soy de gustos raros y tiro más por Satie y Debussy).

    En cuanto al disco de Ludovico Einaudi (tiene apellido de coche) :), sí que me ha gustado. En ciertos pasajes de “Divenire” me recuerda a Michael Nyman en la banda sonora de “El Piano”.
    Y sí, estoy de acuerdo en que esta podría ser la Música Clásica del siglo XXI.

    Gracias, Xolete, que lluevan más regalos como este.
    Un saludo 😉

  2. xolete Says:

    No lo quería citar expresamente cuando comentaba los “homenajes” a otras bandas sonoras, pero se trataba de esa misma obra y autor, así que apúntate una dieta 😉

    En cuanto a la Grimaud, y aunque sobre gustos, afortunadamente, no hay nada escrito (este mismo trabajo ha levantado más de una ampolla entre los más clásicos) prueba a pincharte un par de veces el “Allegretto” de la Sonata 17. Resultados garantizados. 🙂

    Gracias por seguir ahí.

  3. MACnolo Says:

    Sobre las dietas, vamos a tener que reunirnos un día, cuando tenga ocasión de ir a la península. Entonces montaremos un buen jolgorio, que ríase usted de las calçotadas de Mac Club 😉

    Probaré de escuchar el “Allegretto” en el equipo del salón, a ver si espabilo mis sentidos musicales clásicos.
    Ya te contaré.
    Un saludo.

  4. zaralonio Says:

    Muchas gracias de nuevo por los regalos.
    Einaudi ha sido para mí todo un descubrimiento cuando toca solo. Lo había escuchado en R3 (Trecet) en un último trabajo con Rodrigo Leao donde no brilla mucho.
    Para variar lo he escuchado ya diez o doce veces y ahora he conseguido Le Onde (1996), muy recomendable.
    Divenire me parece un disco síntesis del mejor Nyman, con toques de Phillip Glass y aderezos new age pero francamente personal y a mucha distancia de George Winston. Gracias.
    Helene Grimaud me parece una espléndida interprete y hay algunas piezas que me han guatado mucho, pero Peka Salonen en sus piezas mas barrocas (por la ocupación sónica)se me ha atragantado. es decir, para mí es un disco de utilización parcial.
    Muchas gracias sigo disfrutando y me gustaría colaborar .

  5. xolete Says:

    Gracias por los comentarios Zaralonio 😉
    y como decía más arriba, sobre gustos…

    (Ah! y a mí me gustaría que colaboraras 🙂

  6. music Says:

    very interesting.
    i’m adding in RSS Reader


  7. […] orden alfabético- es el italiano Ludovico Einaudi -de quien ya hablamos hace (demasiado) tiempo aquí o aquí-. Nacido en Torino en 1955, forma parte de los músicos que habiendo sido cultivados en el […]


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