de reinterpretaciones afortunadas

29 junio, 2007

Tiene que ser difícil aceptar el encargo de componer una banda sonora para una obra que ha visto reducido su medio -televisión- y su formato -serie-. Y debe de serlo aun más cuando la obra -y su correspondiente BSO- son piezas de las consideradas maestras y universales en su distribución y reconocimiento. Para terminar, si la obra original supuso un premio Nobel para su autor –Borís Pasternak [+]-, 10 nominaciones a los Oscar de 1965 con 5 estatuillas para su adaptación cinematográfica –dirigida por David Lean [+]– y, además, una de ellas correspondía al autor de la BSO -nada menos que Maurice Jarre [+]– no caben muchas más dudas; estamos hablando de una tarea altamente arriesgada y del Doctor Zhivago.

zhiv1.jpg

Supongo que todos hemos tenido la oportunidad de disfrutar -o sufrir, según el caso- con el triángulo -aunque es más bien un cuadrilátero bélico y político- protagonizada por el hierático Omar Shariff y las bellísimas Julie Christie y Geraldine Chaplin. Una historia de amor en tiempos de guerra y revolución que finaliza con uno de los más trágicos “casi-happy-ending” de la historia en el que los dos personajes principales vuelven a cruzarse de un modo imposible de resolver. Si a esto le añadimos la profesión de poeta del doctor y de los paisajes, las arribadas de los adictos y desadictos a los regímenes nuevos y por llegar, los trenes que pasan, la música y la nieve, el resultado es una lenta, envolvente, a veces exagerada como corresponde al “alma rusa”, grandísima historia.

Y, ¿cómo se compone una nueva banda sonora para esta gran, grave y compleja historia? Lo primero que hay que hacer es aparcar -sólo momentáneamente- la excelsa, apabullante y a veces edulcorada composición de Maurice Jarre. A continuación hay que saber limitarse al nuevo ámbito; nada de salas llenas de público, esto se escucha en la confortable intimidad de nuestros salones. Y, sobre todo, la nueva obra ha de ser diametralmente opuesta a todo lo conocido, algo mínimo, profundamente íntimo y lleno de sonoridades contemporáneas a través de instrumentos clásicos; pianos, cuerdas y voces. Todo esto, en Europa, se puede concentrar en un sólo nombre: Ludovico Einaudi [+].

ludo1.jpg

La verdad es que la obra sorprende por la contención de medios, la capacidad sugestiva, la tensión contenida y la brillantez del resultado; clarinetes rondando las desoladas estepas -“Evil days”-, intensos duetos de piano y violoncello para hablarnos de la tierra bajo nuestros pies -“The earth”-, dramáticos aires de adagio violentamente detenidos -“Still so early in the world”-, el brillo mínimo y cautivador del tema central -simplemente “Zhivago”-, el enamoradizo crescendo de “Love is a mystery”, la cantarina y animosa descripción de las blancas noches en los Urales -“White night”- o la perfectísima y adecuada inclusión de un tema de oratorio ortodoxo -“We praise thee” de Pavel Grigorievich Chesnokov [+]-. Pero, personalmente, de todo ello me quedo con las cuatro maravillosas inserciones vocales que decoran -humanizan quizá sea más correcto- el conjunto. Voces secas, de la tierra, curtidas, profundas, dolorosas, nostálgicas y rebeldes al mismo tiempo -“Kolechko” o la soberbia “Talking to you”-. Todo un hallazgo.

En definitiva, si difícil era la tarea, a la vista de los resultados no nos queda sino descubrirnos, aplaudir y disfrutar de esta grandísima obra que coloca a su autor entre lo mejorcito de la composición –e interpretación- que he tenido la ocasión de descubrir en los últimos tiempos. A partir de aquí será difícil volver a ver la obra de David Lean sin preguntarnos ¿y si la banda sonora fuera “la otra”?. Que ustedes lo disfruten.

caratzhiv.jpg

badamazon.jpg

Consigue este fantástico trabajo a través de Amazon.com

Dos agradecimientos públicos para cerrar este comentario; en primer lugar a tr3s por su contribución a la recuperación del fenecido disco -y algo más-. Y en segundo, pero no menos importante, a Zaralonio por confirmarme que hay mucho más Einaudi del que parece a simple vista. Como siempre, cuidaos.

Anuncios

2 Responses to “de reinterpretaciones afortunadas”

  1. Vicente Says:

    ¡Buen trabajo Antxon!

    Miraré todo el sitio con más detenimiento.

    Muchísimas gracias


  2. […] alfabético- es el italiano Ludovico Einaudi -de quien ya hablamos hace (demasiado) tiempo aquí o aquí-. Nacido en Torino en 1955, forma parte de los músicos que habiendo sido cultivados en el […]


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: