más aromas del sur

15 febrero, 2008

Souad Massi -Argel, 1972- es un extraordinaria cantante de profunda voz y poseedora de la sabiduría musical de quienes teniendo que abandonar su país de origen, no renuncian ni a su tradición ni a las novedades que este viaje que es la vida nos presenta. Nacida en el seno de una familia de gran tradición musical ha experimentado, como tantos otros y tantas otras, caminos musicales distintos a los que ahora transita; pop, rumba, rock duro, etc. Cantante personalísima, incapaz de plegarse a los designios culturales, religiosos y laborales impuestos por la tradición encontró en una invitación para participar en el Festival “Femmes d’Algérie” de Paris -1999- la oportunidad para deshacer y reiniciar una nueva carrera -adiós a la ingeniería- en la otra orilla del mediterráneo.

Desde entonces reside en París y a publicado, con el relativo éxito que proporcionan estas “otras músicas”, tres discos de estudio –Raoui (2001), Deb (2003) y Mesk Elil (2005)- y, recientemente un directo -Live Accoustique (2007)-. En ellos combina con una sensibilidad muy especial sus herencias, tanto la antigua -andalusí, sha’abi- como las formas evolucionadas modernas -raï-, con otras tradiciones circundantes -flamenco, mornas, fados, etc.- y con las formas de música popular occidental -folk, rock-.

souad01.jpg

El álbum que quiero recomendaros es el titulado “Mesk Elil” -dama de noche, en referencia a la aromática planta del mismo nombre-. Un trabajo profundamente cargado de aromas exóticos y sentimientos cercanos a través de diversos ritmos y letras perfectamente aderezado por una serie de músicos e invitados que potencian el sabor de todos y cada uno de los temas que lo componen.

Así, entre la balada de ritmos dulzones que abre y titula el disco -Mesk Elil-, las referencias rítmicas y sonoras a Cabo Verde -y a su gran dama Cesaria- de “Kilyoum”, los ritmos circulares  del etno-beat de “Ilham”,  el delicioso duo con Deby Touré de “Manensa Asli / Miwawa”, el melancólico fado de “Dar djedi”, la lisérgica e inquietante “Tell my why” acompañada por Pascal Danae, los escarceos etno-electrónicos de “Mahli [Remix]”, el desgarro íntimo de “Hagda wala akter” o los aromas raï o de bolero de “Khalouni” y “Malou” respectivamente, el trayecto que nos propone este sorprendente trabajo llega a su fin dejándonos la sensación de habernos mostrado algo que debería durar más. Mucho más.

Si como se dice, la diferencia entre un muy buen y un extraordinario vino es que éste se reconoce sólo tras la segunda copa, nos encontramos ante otro extraordinario trabajo de las manos -y el corazón- de, una vez más, una sorprendente mujer que requiere más de una escucha. Que así sea y que ustedes lo disfruten.

caratsouad.jpg

baditunes.jpgbadamazon.jpg

Consigue este fantástico trabajo en el iTunes Music Store o a través de Amazon.com

Anuncios

mirando al este

18 enero, 2008

Creo recordar que descubrí al compositor polaco Wojciech Kilar [+] contemplando -o, en mi caso, disfrutando- la espléndida película “Retrato de una dama” de Jane Campion [+] basada en la obra homónima de Henry James [+]. Y es curioso, porque para entonces, el compositor ya había visitado occidente y su cine en unas cuantas memorables ocasiones como pueden ser el “Drácula de Bram Stoker” -dirigida por Francis Ford Coppola o “La muerte y la doncella” de Roman Polanski.

kilar02.jpg

Lo cierto es que Wojciech Kilar (1932) además de un prolífico y reputado compositor de bandas sonoras -lleva compuestas unas 40-, formó parte de la vanguardia musical polaca que, junto a Krzysztof Penderecki [+] y Henryk Górecki [+], influyó en el panorama musical europeo, explorando un cierto neo-romanticismo tonal apoyado tanto en el minimalismo como en la sonoridad plena. En los últimos años, además de presentar su “Missa pro pace” -curiosa la relación entre los compositores polacos y la iglesia- ha compuesto y colaborado en bandas sonoras como “El pianista”, “El show de Truman” o “Pan Tadeusz”.

Ante tal cantidad -y diversidad- de músicas, su compañía discográfica editó en el año 2000 un trabajo recopilatorio de ambas facetas del autor -clásica y bandas sonoras- que puede ser un excelente punto de partida para el conocimiento del artista y su obra. Bajo el “original” título de “The best” y a través de dos cedés -uno dedicado a cada estilo, si es que la diferencia realmente existe- podemos recorrer la parte más reconocible de la obra de Kilar. Así, el primero de ellos, está dedicado a la “música seria” e incluye 4 temas grabados en directo que, como breves retratos -algunos no tanto-, nos proponen un paseo por el minimalismo -“Orawa”-, el brillo tonal más pleno -“Krzesany”-, la música descriptiva de ambiente oriental “Exodus”, todo un viaje a un caravansaray- o la música coral y religiosa del siglo XXI “Victoria”, parte de su “Missa pro pace”-.

retrato01.jpg
John Malkovich y Barbara Hershey en “Retrato de una Dama” de Jane Campion

El segundo cedé está dedicado a las bandas sonoras y, a pesar de abrirse con un tema vocal de claras reminiscencias “Moriconianas” continúa por un sendero que fluctúa entre la introspección –“Smuga cienia”-, los aires bailables -los valses de Tredowata”, Bilans kwartalny” o “Ziemia obiecana”, las marchas militares “Kronika wypadkow milosnych” o la espectacular polonesa “Polonez”, el romanticismo “Witek i Alina” o “Epilog”, los temas descriptivos -“Vampire Hunters”- el tango, devoción compartida con su compatriota Zbigniew Preisner [+] -“Tango”- o el pop “Szepty i lzy” interpretado por Anna Maria Jopek.

En resumen, un recorrido tan variado como interesante y un gran trabajo para iniciarse en el universo musical de Kilar en el que, si bien se pueden echar en falta algunos temas fundamentales, el panorama es -casi- completo y muy atractivo. Que ustedes lo disfruten.

caratkilar.jpg

badamazon.jpg

Consigue este fantástico trabajo a través de Amazon.com

otra navidad

20 diciembre, 2007

Un año más hemos llegado a la Navidad y no quiero dejar pasar esta ocasión para desearos,  tanto a los habituales como a los visitantes, todo lo mejor para estas fechas y el año que está a punto de comenzar. Y, como también viene siendo tradicional por estas fechas quiero proponeros un par de trabajos que considero especialmente adecuados para acompañar estas fiestas de noches tumultuosas y mañanas silenciosas. Vamos con la música.

Mi primera sugerencia es una delicia navideña, interpretada por la agrupación Zefiro Torna [+] y que lleva por título “El Noi de la Mare”. En este trabajo, partiendo de la música popular y culta escrita a lo largo de la Edad Media y el Renacimiento -siglos XI al XVI- por autores como Gautier de Coincy [+], Guillaume Dufay [+], Josquin Desprez [+] o Francesco da Milano [+] y alternándola con cantos populares de Nápoles, Provenza o Cataluña nos presenta un tan irresistible como diferente y diverso enfoque a las clásicas canciones y villancicos. El seductor entramado que forman la alternancia de motetes e himnos con canciones populares y tradicionales confieren un interesantísimo tono al programa, con una viveza que alcanza sus puntos más álgidos en las tradicionales “Nöel Nouvelet”, “Mariam matrem”, “Cant dels ocells” o el tema que da título al trabajo “El Noi de la Mare”. Para finalizar, es justo destacar tanto la cálida voz de la cantante Cécile Kempenaers como la finura y el virtuosismo a las cuerdas -laúd y la guitarra renacentista- del líder de la agrupación Jurgen De Bruyn.

ghirlandaio.jpg
Domenico Ghirlandaio: Adoración de los Magos (detalle) / Spedale degli Innocenti / Florencia

Mi segunda recomendación para estas fechas es otro “clásico”, sin el cual este su seguro servidor no entiende las Navidades y que lleva por título “December” y cuyo autor-intérprete es George Winston [+]. Un excelente trabajo -tal vez el más homogéneo, por no decir el mejor del autor- que recorre los ritmos del mes que cierre el año y, por extensión, otra etapa más de la vida. Publicado en el año 1982, supuso el primer gran “exito” para la osada compañía que se atrevió a editarlo -Windham Hill [+]- y un punto más para el establecimiento de lo que años más tarde se daría en llamar New Age o Música de la Nueva Era. Todas la piezas suenan perfectas y perfectamente ensambladas, tanto es así que resulta difícil hallar una que pueda ser considerada como la más emblemática -personalmente me decantaría, son muchos años de mutua compañía, por la fascinación tintineante de “Carol of the Bells”-. Un disco 10 para la Navidad, que conserva todo su aroma y frescura y al que todavía le quedan muchos turrones, vísperas y veladas por aromatizar. Que ustedes los disfruten.

caratnoi.jpg
baditunes.jpgbadamazon.jpg

caratdec.jpg
baditunes.jpgbadamazon.jpg
Consigue estos fantásticos trabajos en el iTunes Music Store o a través de Amazon.com

del renacimiento

5 diciembre, 2007

Vaya por adelantado que escribir un comentario acerca de este trabajo, por lo general tan admirado por lo seguidores del intérprete como denostado por los conocedores de la obra, me ha resultado una tarea realmente complicada, ya que las interpretaciones que de él hacen ambas partes son plenamente convincentes -o no-. De hecho, en tras una primera escucha, el álbum quedó apartado hasta que, casualmente, hace unos días tuve la oportunidad de escucharlo con mayor detenimiento y, tal vez, con otro estado de ánimo.

El trabajo en cuestión lleva por título “Songs from the labyrinth” y está firmado por Sting -Gordon Sumner- [+] y en él, el camaleónico cofundador de The Police, actor eventual, músico de jazz, prolijo activista y, últimamente, cantante de ópera y budista eventual, recrea una docena larga de canciones escritas por el compositor e intérprete renacentista inglés John Dowland (1563-1626) [+] acompañado por el laudista bosnio Edin Karamazov [+]. La obra se completa con un cuarteto de piezas instrumentales y una serie de lecturas a modo de recitativo.

stingedin01.jpg

Son precisamente estas lecturas las que ejercen de presentación de la obra, el autor y su momento. A través de los extractos de la carta escrita al consejero real Sir Robert Cecil en 1595, se nos presenta la tristeza, el desencanto y la profunda melancolía del autor, rechazado por su conversión juvenil al catolicismo -no olvidemos que estamos en la antipapista Inglaterra Isabelina- y su exilio involuntario al continente -fue acusado de traición-. Coincide esta fecha con la de publicación de su primera obra “The first booke of songes or ayres” obra que revolucionó el panorama musical y que llegó a convertirse en libro musical más editado -e imitado- de su tiempo.

Así, tras varios intentos por regresar definitivamente a Inglaterra -y por obtener un puesto de músico en la corte del nuevo rey Jacobo I publica en 1604 la que sería su obra más conocida “Lachrimæ or Seaven Teares, figured in seaven passionate pavans, with divers others pavans, gagliards and almands, set forth the lute, viols or violins in five parts, dedicada a la esposa del nuevo rey Ana de Dinamarca en un enésimo intento por alcanzar su doble objetivo de aceptación y remuneración. A pesar de todo ello -maestría compositiva e interpretiva, reconocimiento general y sumisión- no sería incluido entre los músicos de la corte hasta 1612, fecha a partir de la cual, curiosamente, no compondría ninguna pieza nueva.

firstkook1.jpg

El carácter del autor, variable entre la arrogancia eufórica y la depresión determinista unido al sentido melancólico acorde a los gustos estéticos de la época, se refleja en la belleza sutil, a veces dolorosamente hermosa, de sus composiciones tanto vocales como instrumentales. No en vano fue el propio autor quien compuso una pieza titulada “Semper Dowland, semper dolens” -siempre Dowland, siempre sufriente-.

Llegados a este punto, la pregunta del millón podría ser ¿bien, y qué pinta Sting aquí?. Y la respuesta puede variar, según sus propias declaraciones, entre la admiración que siente desde hace unos años por el personaje, su romance con el laud -lo tañe como acompañamiento a los recitativos- y su percepción propia -o autoproclamación- como, a imagen de Dowland, “juglar viajero” -¿y por qué no?-.

sting31.jpg

La siguiente cuestión acerca del trabajo hace referencia a lo que éste aporta. Sobre esta cuestión y tras meditarlo detenidamente, creo que lo mejor es oponer los pros y los contras, ya que es obvio que cualquiera de las grabaciones “clásicas” de la obra -alguna protagonizadas por el mismo Edin Karamazov- son, seguramente, más fieles al sonido del autor. Así, al espíritu un tanto “naif” de la interpretación podemos oponer la frescura que aporta, lejos de corsés excesivamente academicistas. O, al excesivo protagonismo del cantante su incuestionable valor divulgador -y también vulgarizante- y frente al sonido un tanto obsesivo por su proximidad, la cristalina claridad de las secciones menos vocales… en cualquier caso y en mi opinión, la sola posibilidad de que temas de una tan irrefutable belleza como “Flow my tears”, “In darkness let me dwell”, “Come again” o “Walsingham” sean descubiertos -divulgados- deja al margen cualquier otro debate.

En definitiva, una más que correcta aproximación a la obra -y por extensión, la época y a su música- de John Dowland, recomendable para mentes abiertas tanto desde el conocimiento como la ignorancia de este autor, olvidado durante demasiados siglos. Que ustedes lo disfruten.

caratsting.jpg

baditunes.jpgbadamazon.jpg

Consigue este fantástico trabajo en el iTunes Music Store o a través de Amazon.com

… de relamerse.

18 noviembre, 2007

Buenas,

Sin tiempo real para anotar como se deben las sugerencias de escucha pero con una mala sensación de no proponer nada, me tiro al monte y copio literalmente a Diego A. Manrique para animaros a la escucha de este disco 😉

marina-2.jpg

Escribe: “Si la escuchaste en los discos de Nouvelle Vague, ya sabes de su sensualidad. Aquí, la artista francesa descubre sus mañas de cantautora: audaz en la expresión de sentimientos, oscila entre la bossa nova parisiense y las máquinas del productor Marc Collin. Acidulé gana puntos por su segundo compacto, Cinema Enchanté: versiones Copacabana de canciones del cine francés de los sesenta. De relamerse.”

Pues eso 😉 … de Nouvelle Vague habrá que hablar más adelante.

Saludos cordiales,
acidule_cds.jpg

badamazon.jpg

Consigue este fantástico trabajo a través de Amazon.com (en el iTunes Music Store no he sido capaz de localizarlo).

Judy

9 noviembre, 2007

Judy es una presencia permanente que ha fascinado y se ha dejado fascinar por personajes como Leonard Cohen, Stephen Stills, Bob Dylan, Joan Baez o Joni Mitchell. Judy comenzó siendo una niña prodigio al piano y, quizás, hubiera sido una gran concertista, pero nos habríamos quedado sin la dulzura cristalina -a veces amarga- de su emocionante voz. Judy está a punto de cumplir 70 años y lleva más 45 entre canciones propias y ajenas, siendo musa y siendo imitada, pateando a la vida y siendo pateada por ella. Judy nunca se rinde y Judy es, obviamente, Judy Collins (Judith Marjorie Collins, Seattle, 1 de mayo de 1939).

judy64.jpg

Esta es una de esas ocasiones en las que el personaje es –al menos– tan trascendente como su obra; cantante en el Greenwich Village neoyorquino, militante progresista y comprometida, musa y protectora de Leonard Cohen -se cuenta que éste le cantó la maravillosa “Suzanne” por teléfono nada más acabar de componerla- y también de Stephen Stills -ella es “Bluebird” y “Suite: Judy blue eyes”, fue evolucionando a principios de los 70 hacia posiciones más -estilística y sonoramente- depuradas recuperando temas tradicionales como “Amazing Grace” o heredados de los grandes compositores de musicales “Send in the Clowns” de Stephen Sondheim o “Marat-Sade” de Richard Peaslee.

Poco a poco, sus propias composiciones comienzan a desplazar -aunque nunca por completo- a las versiones de otros artistas siempre excelentemente seleccionadas al igual que sus colaboraciones externas -recordar, por ejemplo, la maravillosa versión del tema “For free” de Joni Mitchell que grabó junto al clarinetista Richard Stoltzman y el pianista Bill Douglas [+]. Un episodio de bulimia -malinterpretado como adicción-, el suicido de su hijo Clark en 1992 y el paso de los años han ido retirado suave y discretamente a esta artista que este año acaba de grabar su trigésimo cuarto álbum dedicado esta vez a otros dos indispensables: Lennon y McCartney.

judyhoy.jpg

El trabajo que os propongo para descubrir -recordar o redescubrir- a la artista es una recopilación publicada en 1997 bajo el título de “Forever: An anthology”, un excelente repaso a sus por aquel entonces casi 35 años de carrera. Hay en este trabajo muchas y muy buenas canciones propias o escritas por personajes que, como la intérprete, se deslizan con una sorprendente suavidad entre el más puro folk-song, el pop, el musical, los temas tradicionales o la poesía musicada. Además de los ya citados Leonard Cohen o Stephen Sondheim el doble álbum cuenta con una buena docena de piezas propias que acompañan -y complementan- a las artistas como Joni Mitchell -“Chelsea morning”-, Jacques Brel -“La chanson des vieux amants”-, Bob Dylan -“Masters of War”-, Pete Seeger“Turn, turn, turn”- o Kurt Weill -“Pirate Jenny”- entre otros. La voz, la espléndida voz de Judy Collins pone el resto convirtiéndose en el nexo perfecto para este paseo, ya sea recordatorio o de descubrimiento. Que ustedes lo disfruten.

caratjcollforever.jpg

baditunes.jpgbadamazon.jpg

Consigue este fantástico trabajo en el iTunes Music Store o a través de Amazon.com

música en blanco

20 octubre, 2007

seda1.jpg

Todas las historias tienen una música propia. Ésta tiene una música blanca. Es importante decirlo porque la música blanca es una música extraña que a veces te desconcierta: se ejecuta suavemente y se baila lentamente. Cuando se ejecuta bien es como oir el silencio y, si se mira a quienes la bailan, éstos parecen inmóviles. La música blanca es algo extrañamente difícil.

Alessandro Baricco comentando su novela “Seda”
Editorial Anagrama. ISBN: 978-84-339-0840-7